Hora de contar lo que es la REVOLUCION.
En 2 ó 3 dias la acampada en la hiperrealidad no deja de crecer.
Estoy muy contento, feliz, animado y pleno de una enérgica convicción en que la vida nos sonrie y las cosas se pueden llevar a cabo. Como si de una intoxicación mundial de MDMA se tratara ahora parece que las cosas se pueden hacer, se puede estar mas contento y automaticamente toda la basca comienza a comprender. Al pánico a mostrarse le sucede un deseo de ser, de decir, de gritar, tartamudear, o recitar poesia. De ser algo mas como ente viviente y humano en definitiva.
Suficiente motivo como para proclamar una revolución, este puto optimismo no es en balde, se quedará para siempre como aquel DIA DE FANTASIA en el que se paralizó el pais. Las cosas no han de volver, no volverán a ser igual nunca jamás. Solo aquel que haya vivido las cosas con esta verdadera ilusión, Y SON MUCHOS, saben que las cosas no volverán a ser igual. Repito: Un fin que justifica toda revolución. Y un sentido para una vida.
Suelto este interesante rollo a propósito de las experiencias vividas durante estos últimos dias. Aparte de esa alegria y buen rollo sistemático que ha albergado mi espacio intracorporal, he vivido momentos puntuales de flipe.
Mientras caminaba hacia la plaza de mi ciudad a concentrarme en pandilla iba pensando en como crear un artefacto en la web llamado “MILES DE RAZONES PARA LA REVOLUCION” donde centralizar las miles de sinceras y profundas manifestaciones, opiniones y emociones en forma de arte, por la gente, sobre lo que acontece en estos días. Alejadas del miedo al fracaso, y con voluntad de ser.
Cuando llegué a la enorme plaza del Obradoiro encontré a cientos de personas formando un gran círculo en torno a un micrófono y unos altavoces chungos conectados a una batera de coche. Los caretos y miradas del paisanaje creaban una hipernítida luz de esperanza con el Pórtico de la Gloria de fondo mientras frente al micro, se sucedían una tras otra las voces de la gente que desde su fondo y forma singulares manifestabamos en público lo hasta ahora callado. Sobre el fondo de un aplausómetro sincero.
Lo mas acojonante es que no paró de circular gente delante del micro. LA GENTE HABLABA Y NO TENIA NINGUN MIEDO A DECIR LO QUE PENSABA. Oir para creer! ALGO DEBE ESTAR CAMBIANDO para que esto suceda.
Nada mas llegar, según me acercaba caminando muy lentamente hacia el gran corro de gente, escuché por los altavoces un par de intervenciones que no me molaron. Clamaban reflexión por parte de los políticos al tiempo que se ponía al propio grupo de concentrados como ejemplo de reflexión. Sin dejar de andar atravesé el corro y alcancé el centro de la plaza para decirle al tipo que acababa de hablar:
-Tio, yo también quiero hablar:
-Claro.
-Mira -le dije- es que quiero pedir que la reflexión ha de ser mutua, tambien por parte de nosotros los que nos movilizamos.
-Ah si. Si claro, claro. (Gratamente sorprendido)

Pillé el micro y simplemente pedí eso, avance, coherencia, constancia y reflexión mutua, no únicamente exigir la reflexión a los políticos. Este es el motivo por el que cada vez mas parejas se rompen.
El cambio y la revolución, si de verdad se cree en ella, hay que darle dimensión y expansión, aunque no por ello ha de dejar de ser voraz e insaciable. No hay limite para la transgresión de valores.
Espontáneamente alcé bruscamente mi mano izquierda en busca del cielo con el símbolo de la paz esculpido en mis dedos. Eso es lo que mejor recuerdo del momento. El tirón para arriba del brazo que me salió del alma.
No reventé el aplausómetro como algunos de los mas jovenes. NORMAL. Solo fueron las palabras de un joven viejete. Fueron las palabras pacientes de alguien que admira los cojones de echarse a la calle (cosa que ni yo, ni probablemente tu hicimos) en vez de quedarse en casa con las pelotas hinchadas quejándose de lo mal que está todo, así cada día durante -al menos- los tres últimos años.
Será el efecto de llevar 15 ó 20 años mas vividos, siempre con una burbujeante intención, lo que me da la calma para distinguir que el cambio está aquí y que ahora solo hace falta hacerlo bien. A la altura. Creo incluso que es mejor así, hay que dar tiempo para que la portera de tu casa, o el viejete sentado en el banco del parque se enteren y acepten. Sin amargarles. No tengo ninguna desconfianza en que así será, PEOPLE ARE PEOPLE. Para avanzar realmente, todos deben poder opinar. Lo demás es caca.

Necesitamos optimismo. Eso está claro. El optimismo es la fuerza suprema. Si como algunos dicen el hombre es la gran creación suprema, el optimismo es algo así como el MDMA del hombre. La sustancia dopante que todo lo consigue. Y en este momento aprovecho para cagarme en la puta madre de todos los pesimistas: La tórtura, la sustancia antídoto perfecta contra el optimismo. Aquello que nos lo jode todo a los optimistas. Hasta el punto de inspirarme muy seriamente en las 1800 paginas de mi última novela titulada: “SER OPTIMISTA ES UNA PUTA MIERDA” Las crónicas de la lucha entre dos hermanos gemelos, el optimista y el pesimista. Un psycho-thriller en el que por supuesto palma primero el hermano optimista achicharrado por el cenizo de su hermanito.
Como contrapunto a la gloriosa jornada de ayer, he sufrido, SI, SUFRIDO el azote de algunas opiniones en persona de descreidos, deslenguados y sinpelotas. Funcionarios del Ministerio del Pesimismo que hablan de confabulaciones, de sus anarco-liberalismos, y su famoso decálogo del calcetín de ejecutivo contra calcetín blanco con 2 rayas, que cada vez a menos gente convence. Lo tienen como para echarse a temblar, por que de esta tacada se les acaba el chollo al 50% de los mas incompetentes pesimistas. ¿Por qué? Por que si. Y POR QUE LO DIGO YO. (Por una vez paso de la Filosofía)
No se puede hacer mas el ridículo exponiendo esas opiniones patéticas (si, como la sinfonía Patética) frente a la gente que cree y vive con acción y convicción desde hace años, quizás desde siempre, en todo lo que ahora está pasando en la calle. De manera espontánea, simplemente por que si. Pero Joder! Coño! Como uno puede permanecer impasible frente al liberalismo y la desigualdad de clases! En contra de la propia condición humana de mucha gente. Quiero creer que de todos, aunque muchas veces no lo parezca.

Ha vuelto a mi una reflexión, que tuve hace mucho tiempo, que venía a decir que la magia de las cosas, esos fabulosos momentos de gloria en los que todo encaja y salta una estrella fugaz en el cielo, no están en ninguna otra parte que no seamos nosotros mismos. Tan bello y tan simple como eso. Al alcance de cualquiera y al mismo tiempo tan lejos de las manos de los escépticos, de los pesimistas. HAY QUE INTENTARLO.
Me imagino que es cuestión de una especial sensibilidad que creo recogen las canciones que voy a ir desprendiendo desde la nave nodriza del Recopetín a la que recientemente hemos pintado una gran estrella roja.
Hay que romper todas las reglas, que cedan las barricadas de lo mental y no solo gritemos, sino que tambien VIVAMOS REVOLUCION de ahora en adelante. Ya sería mucho.
REVOLUCION…. todavia se me queda grande el palabro.

ATENCION ATENCION. Llamamiento en exclusiva a todos los optimistas: ¡A LA PUTA CALLE!
P.D Motivos para estar satisfecho. Hasta ahora ni pitufos, ni grises han puesto la mano encima a nadie.






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